Sobre todo, mi intención fue preservar la vida que hubo en el pueblo no tantos años atrás y que poco a poco va cayendo en el olvido.
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miércoles, 27 de septiembre de 2017
Tecnología punta en Escuernavacas
Os dejo aquí el video que hice para la presentación del libro, explica las razones que me llevaron a prepararlo y publicarlo.
Sobre todo, mi intención fue preservar la vida que hubo en el pueblo no tantos años atrás y que poco a poco va cayendo en el olvido.
Sobre todo, mi intención fue preservar la vida que hubo en el pueblo no tantos años atrás y que poco a poco va cayendo en el olvido.
miércoles, 15 de marzo de 2017
Escuernavacas: nuestro pueblo. Libro
Con gran parte de la información recogida en este blog y alguna cosilla más que me han contado mis padres, he publicado un libro sobre nuestro pueblo.
En el libro he recopilado parte de la historia del pueblo, costumbres y tradiciones de su gente durante el siglo xx, cómo se organizaban con la agricultura y la ganadería y palabras y expresiones usadas en el pueblo, poco comunes fuera de nuestras fronteras.
He añadido al final del libro los árboles genealógicos de 29 familias, las que que compraron el pueblo en 1908.
Os dejo aquí el índice del libro para que os hagais una idea.
¡Espero que disfruteis de la lectura!
En el libro he recopilado parte de la historia del pueblo, costumbres y tradiciones de su gente durante el siglo xx, cómo se organizaban con la agricultura y la ganadería y palabras y expresiones usadas en el pueblo, poco comunes fuera de nuestras fronteras.
He añadido al final del libro los árboles genealógicos de 29 familias, las que que compraron el pueblo en 1908.
Os dejo aquí el índice del libro para que os hagais una idea.
¡Espero que disfruteis de la lectura!
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lunes, 3 de febrero de 2014
La fiesta de Las Candelas
El día 2 de febrero se celebra la fiesta de Las Candelas.
Es el día de la presentación del señor: la Virgen María, siguiendo la Ley de Moisés, a los 40 días de haber dado a luz llevó a Jesús al templo para presentarlo ante el señor.
En nuestro pueblo, hace unos cuantos años se celebraba este día con una misa, aunque no fuera domingo.
La peculiaridad de la misa de este día, era que a la hora de las ofrendas las madrinas y las rosqueras del año anterior llevaban a ofrecer la virgen del Rosario con el niño junto con una cesta con dos palomas.
Durante las ofrendas se cantaba esta canción:
El cura hacía la bendición de la virgen, recogía las palomas y las madrinas volvían andando de espaldas con la virgen, para que la imagen no diera la espalda al santísimo.
Después de la misa se volvía al trabajo.
Es el día de la presentación del señor: la Virgen María, siguiendo la Ley de Moisés, a los 40 días de haber dado a luz llevó a Jesús al templo para presentarlo ante el señor.
En nuestro pueblo, hace unos cuantos años se celebraba este día con una misa, aunque no fuera domingo.
La peculiaridad de la misa de este día, era que a la hora de las ofrendas las madrinas y las rosqueras del año anterior llevaban a ofrecer la virgen del Rosario con el niño junto con una cesta con dos palomas.
Durante las ofrendas se cantaba esta canción:
"El día de la candelaria, el 2 de febrero,
salió a misa de parida María madre del verbo.
María como es tan pobre no le ofrece a dios cordero,
que le ofrece dos palomas según dicta el evangelio."
El cura hacía la bendición de la virgen, recogía las palomas y las madrinas volvían andando de espaldas con la virgen, para que la imagen no diera la espalda al santísimo.
Después de la misa se volvía al trabajo.
lunes, 3 de diciembre de 2012
La virgen milagrosa
Nos cuentan en el pueblo, que hará más de 100 años, unas mujeres del pueblo fueron al hospital de la Santísima Trinidad de Salamanca y aprovecharon para comprar la virgen milagrosa (esa que tod@s hemos visto alguna vez en nuestras casas).
Junto con la virgen se compraron unos cuantos ejemplares del libro de oraciones.
Se pagó entre todas las mujeres con la idea de que estuviese un día en cada casa.
En un principio, cada casa recibía a la virgen un día específico del mes, pero cuando fue quedando menos gente en el pueblo se cambió a hacerlo por vecindad. Se lleva la virgen de una casa a otra, por la tarde, con la puesta del sol.
Al principio iban los vecinos de la casa donde estaba en procesión hasta la siguiente casa, al pasar la virgen, l@s que se cruzaban con ella se persignaba y los hombres se quitaban la gorra.
Al salir la virgen de la casa, se le rezaba la canción de despedida y un rosario, al entrar en la nueva casa se le rezaba la canción de bienvenida y un rosario y se le encendía una vela.
Esta tradición de más de 100 años se sigue haciendo en el pueblo, ya que la misma virgen que se compró a principios de siglo XX sigue recorriendo las pocas casas del pueblo que están abiertas.

domingo, 23 de septiembre de 2012
Ir de Ferias a Salamanca
Como tod@s sabemos en septiembre se celebran las fiestas de Salamanca.
Mucha gente del pueblo va casi todos los años a las ferias a ver alguna corrida, al mercado de ganado, a algún concierto o de cañas y pinchos ...
Ahora lo normal es que cada un@ se vaya en su coche y se quede en casa de amig@s y conocid@s o vuelva en el día.
¿Pero cómo hacían antes para ir desde el pueblo?
Nos cuentan, que aproximadamente hasta los años veinte, nadie del pueblo iba a las ferias de Salamanca.
Comenzaron a ir a alguna corrida, cogían el tren en Villares o Villavieja , hasta donde iban andando o los acercaban en burros. Llevaban la merienda en las alforjas y la comían en casa de algún conocido.
Iban a la corrida, dormían en la casa del pariente o conocido y al día siguiente volvían a casa de la misma manera.
Algunos de nuestros abuelos ahorraban todo el año para darse el lujo de ir un día a una de las corridas de las ferias.
Con el paso de los años fue cambiando y empezaron los coches de línea de Vitigudino a Salamanca o de Vitigudino (pasando por Traguntía) a Fuentes de San Esteban, donde se cogía el tren para Salamanca.
Al haber mejor combinación comenzó a ir más gente, bien a los toros, las casetas de la feria o a algún teatro o revista.
Si se tenía familiares en la ciudad se estaba algún día más y aprovechaban para ir a los toros un día y otro al teatro o a la revista.
Fue a mediados del siglo xx cuando fue más habitual que los jóvenes del pueblo fuesen también a ver alguna revista (de Lina Morgan o Juanito Navarro, por ejemplo) o una obra de teatro (algunos se acuerdan de haber visto alguna de Paco Martínez Soria)
Una vez que la gente fue teniendo coche, fue todo más fácil.
Mucha gente del pueblo va casi todos los años a las ferias a ver alguna corrida, al mercado de ganado, a algún concierto o de cañas y pinchos ...
Ahora lo normal es que cada un@ se vaya en su coche y se quede en casa de amig@s y conocid@s o vuelva en el día.
¿Pero cómo hacían antes para ir desde el pueblo?
Nos cuentan, que aproximadamente hasta los años veinte, nadie del pueblo iba a las ferias de Salamanca.
Comenzaron a ir a alguna corrida, cogían el tren en Villares o Villavieja , hasta donde iban andando o los acercaban en burros. Llevaban la merienda en las alforjas y la comían en casa de algún conocido.
Iban a la corrida, dormían en la casa del pariente o conocido y al día siguiente volvían a casa de la misma manera.
Algunos de nuestros abuelos ahorraban todo el año para darse el lujo de ir un día a una de las corridas de las ferias.
Con el paso de los años fue cambiando y empezaron los coches de línea de Vitigudino a Salamanca o de Vitigudino (pasando por Traguntía) a Fuentes de San Esteban, donde se cogía el tren para Salamanca.
Al haber mejor combinación comenzó a ir más gente, bien a los toros, las casetas de la feria o a algún teatro o revista.
Si se tenía familiares en la ciudad se estaba algún día más y aprovechaban para ir a los toros un día y otro al teatro o a la revista.
Fue a mediados del siglo xx cuando fue más habitual que los jóvenes del pueblo fuesen también a ver alguna revista (de Lina Morgan o Juanito Navarro, por ejemplo) o una obra de teatro (algunos se acuerdan de haber visto alguna de Paco Martínez Soria)
Una vez que la gente fue teniendo coche, fue todo más fácil.
martes, 29 de mayo de 2012
Tabaco
Muchos recordamos a nuestros abuelos y mayores con su petaca de tabaco y sus cigarrillos.
Hemos hecho una recopilación de diferentes marcas de cajetillas de tabaco, de picadura de tabaco y de papel para fumar, junto con mecheros, pipas y petacas. Ahí va:
*Picar en la imagen para ver más grande.
También se pueden ver en nuestra galería de Flickr
También se pueden ver en nuestra galería de Flickr
jueves, 3 de mayo de 2012
¡A jugar!
Hemos querido hacer un recopilatorio de los juegos más populares en el pueblo.
A mediados del s.xx, los juegos estaban diferenciados entre los juegos de chicas y los juegos de chicos.
Pocas veces se juntaban para jugar tod@s junt@s, aunque había juegos comunes a ambos sexos, como por ejemplo el Castro, el tres en raya o las canicas.
Otro día contaremos los juegos a los que jugaban otras generaciones posteriores, como la generación nacida en los '70, que fue muy numerosa en el pueblo.
A mediados del s.xx, los juegos estaban diferenciados entre los juegos de chicas y los juegos de chicos.
Pocas veces se juntaban para jugar tod@s junt@s, aunque había juegos comunes a ambos sexos, como por ejemplo el Castro, el tres en raya o las canicas.
- El castro, al que jugaban tanto chicas como chicos, pero por separado. El castro, al que hemos seguido jugando generaciones posteriores, es lo que en otras partes se conoce como rayuela. El más común era el castro del avión, que dibujaban en cualquier calle, o el que jugaban en el portalillo de la iglesia, siguiendo la hilera de piedras que va desde la pared al rosalito.
- Al tres en raya, pintado en el suelo y jugando con chinos, tejas o palos.
- Escondite: jugaban sobre todo en el recreo de la escuela y se jugaba por los alrededores de la escuela. En el recreo del colegio jugaban por separado las chicas de los chicos, pero por las tardes se juntaban tod@s para jugar en la capilla.
- Bando: jugaban tod@s junt@s, por las tardes en la capilla, se la quedaba un@ y tenía que pillar a l@s demás. Al que iba pillando se agarraba de la mano y tenían que ir así a por el resto. Un@ podía romper la cadena y se volvían a escapar. A este juego, generaciones posteriores lo llamábamos Liebre, y era muy apropiado para las noches de verano.
- Salto la paloma: un@s flexionaban la espalda y otr@s iban saltando por encima, apoyando las manos en la espalda del otr@.
- La comba era un juego solo de niñas. Solían saltar con las ramas de la parra, en la época de poda las niñas corrían a coger las mejoras ramas para saltar. También usaban sogas. Las canciones que cantaban para jugar a la comba solían ser la del "cocherito lere" cuando se daba alto a la comba y "al pasar la barca" cuando se jugaba a la comba baja.
- Los cartones, era un juego solo de chicos: cogían las 2 tapas de las cajas de cerillas y las lanzaban a ver quién llegaba más lejos, el que llegaba más lejos cogía los cartones del resto y los tiraba contra la pared, se quedaba con los cartones que caían con la cara para arriba. El segundo hacía lo mismo con los cartones restantes...Ganaba el que más cartones tenía.
- Burro: otro juego solo para chicos. Se la quedaba uno, doblaba la espalda y los demás se subían arriba, todos encima del mismo, si eran muchos se la quedaban dos. El que se caía era el que tenía que hacer de burro.
- Pelota a mano en la capilla, solo los chicos. Jugaban con pelotas que hacían de goma, envuelta en hilo y cubierta con piel curtida de perro (correal).
¿Alguien recuerda algún juego más?
Otro día contaremos los juegos a los que jugaban otras generaciones posteriores, como la generación nacida en los '70, que fue muy numerosa en el pueblo.
lunes, 2 de abril de 2012
Otra merienda en el resbalón
Semana Santa de 1990, Revista El Nogal (Boletín número 10), 2º trimestre:
Una niña del pueblo, Carmen, nos hace la crónica del gran día del resbalón.
"Ya llegó el esperado día del resbalón. De nuevo hemos celebrado el Domingo de Resurrección con una buena merienda en el resbalón.
Los más pequeños nos adelantamos, como siempre, para resbalarnos más tiempo. Eran aproximadamente sobre las tres de la tarde cuando llenamos una botella de agua, aunque pensamos que el tiempo iba a estropearnos la tarde, comenzamos nuestro camino hacía el resbalón. No andamos mucho cuando al llegar a la era chica nos encontramos con una tropa de vacas que nos hicieron refugiar detrás de una pared. Luego algunos chicos pasaron en bici y nosotras aprovechamos para pasar con ellos. El camino se nos hacía cada vez más largo, quizás por el miedo a las vacas, o lo que es más seguro, por las ganas que teníamos de resbalarnos...
Al fin terminamos el camino y entramos en el valle cubierto de hierba y campanitas. De nuevo nos encontramos con vacas pero pasamos sin problemas ya que éstas estaban muy entretenidas comiendo hierba y no se molestaron en mirarnos...Cada vez nos encontrábamos más cerca. Después de cruzar la rivera llegamos cansados pero enseguida, muy animados nos lanzamos resbalón abajo.
Nos resbalábamos unos sobre otro, en tren , de cabeza, de pie, ...de cualquier forma, la cosa era resbalarse. Algunos cogíamos una escoba de las muchas que rodean el resbalón y bajábamos más lanzados. Muchos rompieron los pantalones y otros tantos se fueron por el infierno*. Eran ya las cinco de la tarde cuando empezaron a llegar las madres con la merienda, entre ellos el alcalde que nos hacía bajar a gran velocidad cuando se ponía de "puente". Allí arriba se respiraba un aire fresco y perfumado debido al olor a espinero y campanitas.
De nuevo llegaron coches llenos de gente. Los hombres jugaban abajo al balón que de vez en cuando qudaba nadando en la rivera. Nosotros seguiamos disfrutando ...
Llegó la hora de merendar y como la tarde se ponía fresquita prendimos una hogera. Comíamos el típido hornazo y apenas habíamos terminado, subíamos otra vez.
En total éramos cerca de 50. Sobre las ocho nos marchamos y el resbalón quedaba solo. Seguimos el camino por donde habiamos venido y llegamos muy cansados a casa. A la mañana siguiente teniamos agujetas de tanto resbalarnos.
Hoy esperamos de nuevo otra merienda en el resbalón"
Y hoy, 22 años más tarde la nueva generación de niñas y niños del pueblo esperan con ansía el día del resbalón y el hornazo como merienda.
Pero ahora ya apenas hay vacas de las que preocuparse y este año ni siquiera agua en el regato, que está muy seco ¡hace meses que no llueve!.
*Infierno: parte de abajo de la piedra resbalina, llena de escobas y piedras.
¡Esperemos que ese día se pueda disfrutar!
Felices vacaciones por Escuerna
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miércoles, 14 de marzo de 2012
Avisados por las campanas
Se dice que usar las campanas para anunciar diferentes acontecimientos se viene haciendo desde muy antiguo.
En nuestro pueblo, según recuerda la gente más mayor, las campanas se han usado principalmente para temas relacionados con la oración.
En diferentes momentos del día se tocaban las campanas y así se le recordaba a la gente que tenía que rezar la oración.
En la iglesia de nuestro pueblo hay dos campanas en el campanario, una más grande que la otra, siendo la más grande la que más se usa; y un campanillo, en la parte delantera de la iglesia. Las tres campanas tienen diferentes sonidos.
Con este toque, otra vez se rezaba el ángelus y los niños se iban para casa.
Cuando llega el señor cura, las muchas con la campana grande ; luego las dos; la una; otra vez las muchas y por último las tres cuando ya empieza la misa.
Eso es ahora, pero antiguamente, cuando el cura salía de la sacristía para dar comienzo la misa, se tocaba el campanillo en lugar de las tres campanadas.
Antiguamente, cuando se moría un niño o una niña se repicaba (porque subía al cielo un angelito)
También se daba aviso cuando las vacas iban a ir a la boyá, para que cada uno sacara sus vacas del corral. Pero esto no se hacía con las campanas, sino que el vaquero se subía a las peñas que están al lado de la casa del vaquero (ahora el consultorio médico) y tocaba la trompeta (antes, dicen que tocaba un cuerno).
En nuestro pueblo, según recuerda la gente más mayor, las campanas se han usado principalmente para temas relacionados con la oración.
En diferentes momentos del día se tocaban las campanas y así se le recordaba a la gente que tenía que rezar la oración.
En la iglesia de nuestro pueblo hay dos campanas en el campanario, una más grande que la otra, siendo la más grande la que más se usa; y un campanillo, en la parte delantera de la iglesia. Las tres campanas tienen diferentes sonidos.
Momentos del día y oración:
- Al Ave maría
- Al mediodía
- A la oración.
Con este toque, otra vez se rezaba el ángelus y los niños se iban para casa.
- A misa
Cuando llega el señor cura, las muchas con la campana grande ; luego las dos; la una; otra vez las muchas y por último las tres cuando ya empieza la misa.
Eso es ahora, pero antiguamente, cuando el cura salía de la sacristía para dar comienzo la misa, se tocaba el campanillo en lugar de las tres campanadas.
- En Semana santa no se tocan las campanas en señal de luto,
Avisos:
- A muerto:
Antiguamente, cuando se moría un niño o una niña se repicaba (porque subía al cielo un angelito)
- Fuego:
- Repicar:
También se daba aviso cuando las vacas iban a ir a la boyá, para que cada uno sacara sus vacas del corral. Pero esto no se hacía con las campanas, sino que el vaquero se subía a las peñas que están al lado de la casa del vaquero (ahora el consultorio médico) y tocaba la trompeta (antes, dicen que tocaba un cuerno).
martes, 6 de marzo de 2012
Cartillas de racionamiento
Después de la guerra civil española escaseaban los alimentos en España y la dictadura de Franco decidió controlar la distribución de alimentos asignando a cada persona cierta cantidad de los productos básicos: azúcar, arroz, aceite, pan, judías ... estos productos se recogían con la cartilla de racionamiento, que funcionaba mediante cupones.
Estas cartillas se establecieron el 14 de mayo de 1939 y se suprimieron en 1952.
El suministro lo designaba la Comisaría General de Abasto que cada semana anunciaba públicamente el porcentaje, la cantidad y precio de los alimentos que adjudicaba.
Cada persona tenía asignada la tienda que podía utilizar, en el pueblo era la casa de Esperanza, que era la única tienda que había.
Las cartillas eran de 1ª, 2ª y 3ª categoría dependiendo del nivel social, el estado de salud y el tipo de trabajo del cabeza de familia. En el pueblo todos tenían la misma categoría.Estas eran algunas de las advertencias que se hacían al entregar la cartilla de racionamiento personal:
- La Colección de cupones de racionamiento es personal, no alcanzando, por lo tanto, sus beneficios más que a su titular, a quien en todo momento puede exigírsele justifique la propiedad de la Colección de cupones con la correspondiente tarjeta de Abastecimiento.
- Con esta Colección de Cupones podrán adquirirse artículos sin condimentar en las tiendas, economatos y cooperativas en que estuviera inscrita, cuando se use en la misma localidad (Municipio) de la Delegación de Abastecimientos y Transportes que la expidió; si se usa en otra localidad, los artículos sin condimentar sólo podrán adquirirse en las tiendas que al efecto tenga designadas cada Delegación. Si los artículos son condimentados podrán adquirirse en cualquier establecimiento del territorio español que los faculte en esa forma.
- Para usar los cupones de racionamiento, que los cortará quien entregue los artículos, deberán presentarse en unión de la cubierta.
- Para adquirir artículos en tiendas, economatos y cooperativas, sólo serán válidos los cupones de la semana corriente.
Con la imposición de los precios bajos y con el control de mercancías por parte de la Comisión de Abastos creció el mercado negro, llamado el estraperlo.
Por el pueblo venían portugueses vendiendo estraperlo, sobre todo café, y gente de la sierra que vendía aceite. Tenían que estar atentos y escapar con tiempo de la guardia civil.
Los productos que se entregaban con las cartillas eran básicamente: garbanzos, boniatos, bacalao, aceite, azúcar y tocino. Más o menos, esto era lo que incluía una cartilla para una persona y una semana (podía variar dependiendo de las necesidades y cantidad de alimentos que circularan por el mercado en cada momento):
- un cuarto de litro de aceite
- 100gr de azúcar
- 100gr de garbanzos
- 200 gr de jamón
- 1kg de patatas
- 1bollito de pan diario
Rara vez se comía carne, leche o huevos. Esto en el pueblo era distinto que en las ciudades, (siempre se dice que en los pueblos se pasó menos hambre que en las ciudades) porque la gente tenía gallinas y cerdos por lo que comían carne y huevos; tampoco incluía la cartilla patatas ni garbanzos, porque se sembraban, ni pan porque entregaban el trigo que sembraban y le daban la harina (esto lo explicaremos en otro post).
Por estas fechas en el pueblo no había luz y se alumbraban en las casas con faroles de petróleo, la venta del petróleo también estaba controlada, se repartía en Viti un día señalado y en el pueblo se acuerdan de ir a Viti por la noche para hacer cola el día que se vendía, ya que se solía acabar.
Cuando nos contaban en el pueblo lo de las cartillas nos decían que allí había sidopoco distinto de lo que se contaba en las ciudad ya que incluso se podían comprar los alimentos racionados sin la cartilla pero a un precio más alto y que no se pasó hambre porque ellos tenían sus cerdos, sus gallinas, patatas, garbanzos, el trigo para el pan …
Más información en : Cartilla de racionamiento : ¡Maldita hambre!
lunes, 20 de febrero de 2012
Más sobre la corcova o corcoba
El año pasado, en una de nuestras entradas, contamos lo que era la corcova o corcoba (no nos ponemos de acuerdo sobre la ortografía):
Jueves merendero. La corcova
Chema, nos dejó un comentario contándonos cómo lo celebraban en el pueblo durante su niñez y hemos pensado que sería oportuno hacer una entrada con lo que él nos contaba, en esta época de carnavales:
"Según yo recuerdo, la Corcoba (y permitidme que lo ponga con b, que me suena mejor y no tengo ninguna referencia) siempre la celebramos el Jueves Merendero. No había escuela y era un día festivo para los niños en edad escolar.
Mediante rotación, por criterios de edad,cada año se celebraba en casa de un niño. Allí se cocinaba y se comía todo lo que Lucía nos cuenta.
Recuerdo celebrarla en casa de tío Santos (Ángel), Victoria (Miguel), María (Pedro), José Elías, Angelina, Tomasa (Andrés)...
Aquel día los pequeños nos sentíamos mayores. Comprábamos alguna cajetilla de tabaco a Oliva (!Que complicidad más sana de estas personas para con los jóvenes!) y a fumar.
También 'hacíamos' baile, y nunca mejor dicho, porque nos íbamos al antiguo salón de baile y con ayuda de unas latas, botes, cacerolas etc subíamos al estrado y hacíamos de músicos. Lo más fascinante de todo es que nos lo creíamos; incluso las chicas, que se prestaban a bailar.
Y ¿cómo pedíamos para la Corcoba? Pues allá por Navidades comenzábamos a pedir a todos los forasteros que pasaban por el pueblo. Los mejores días eran los de San Vicente, !claro está! Sólo se pedía una vez a cada forastero, excepto a El Rubio, que le pedíamos todos los días; y si no, se lo quitábamos. En esto Giche(Genaro) era un artista (por eso luego fue G.C.)
Se solían sacar unas 400 ptas. Pero si coincidía que el Viti y sus amigos iban de caza, nos podían arrear del orden de 200 ptas. ese día. Ah! y el repertorio para pedir a los forasteros era: "¿Hace usted el favor de darnos algo para la Corcoba?"
Ahora recuerdo una coplilla popular y que estaba medio prohibida: "En la casa de Socorro tiran agua y salen berros para que venga Jose Antonio a recogerlos".
También había una Corcoba para las/los mozas/mozos el sábado de Carnaval. Esta era muy distinta a la de los peques y con cierto airecillo picante.
En Moronta, nuestros hermanos de sangre también celebraban una Corcoba, pero no dejaba de ser una copia devaluada de la nuestra."
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martes, 31 de enero de 2012
La cabrera
En la segunda edición del concurso de fotos
¿Pero dónde está esto? pusimos una foto de la cabrera y Gloria fue quien acertó el lugar.
Le pedimos a Gloria que nos contara alguna anécdota o curiosidad que le hubiese pasado en ese lugar, y esto fue lo que nos contó:
¿Pero dónde está esto? pusimos una foto de la cabrera y Gloria fue quien acertó el lugar.
Le pedimos a Gloria que nos contara alguna anécdota o curiosidad que le hubiese pasado en ese lugar, y esto fue lo que nos contó:
"La verdad es que tengo alguna que otra anécdota de la zona:
Un día, paseábamos Charo y yo por la cabrera, Charo hacía fotos a un nido de cigüeña y de repente oímos unas voces... nosotras no veíamos a nadie, pero le oíamos gritar:
- ¡¡¡ Qué hacéis ahí ; pero que hacéis ahí !!!
una y otra vez, era un señor de Moronta.
Otro día, íbamos un grupo de madres paseando y otra vez el mismo señor de Moronta, nos gritaba:
- !!! esos turistas, que se vayan a la playa !!
y una de nosotras dijo entre risas:
- este hombre quiere que me vuelva a la playa,
¡pero si acabo de llegar!
También fue muy divertido un día que yendo hacia el camino Yecla, una de nuestras paisanas nos hizo reír muchísimo porque vimos unas vacas, ella decía que eran bravas y que nos podían atacar, se quería subir a una encina y terminó reptando por el suelo,
¡¡lo que nos pudimos reír!!"
Gloria, muchas gracias por tus historias, está claro que los paseos por el pueblo son productivos y divertidos.
Si algun@ de vosotr@s tiene alguna anécdota nos la pueda contar, las esperamos.
lunes, 10 de octubre de 2011
Fiesta del trastesón
Trastesar : Dejar de ordeñar las ovejas para que no se le estropee el amojo (ubre).
Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua: "Espaciar el ordeño de la oveja para retirarle la leche, con lo que la ubre se endurece".
En un comentario Ángel nos mencionaba que cuando era joven celebraban la fiesta del trastesón.
Hemos pedido información y esto es lo que nos han contado sobre esta celebración.
En el pueblo había antes tres piaras, había doce o quince familias por piara, y cada piara ordeñaba sus ovejas, la leche la usaban para hacer queso.
Cuando se dejaba de ordeñar las ovejas (por abril o mayo), entre los de la piara decidían un día para hacer la fiesta del trastesón. Cada piara hacía la fiesta en su día y la celebraban por separado.
Ese día se ordeñaban las ovejas y esa lecha la vendían para comprar cosas para la fiesta.
Se celebraba en casa de alguien de la piara, se comía, se bailaba, se cantaba, se contaban chistes, e incluso, a veces iba algún tamborilero.
Esta visto que antes cualquier excusa era buena para juntarse y pasarlo bien.
martes, 20 de septiembre de 2011
A bellotas !
En un comentario, Ángel nos contaba "lo bien que lo pasábamos de niños algunos años que nos dejaron ir a coger bellotas en el sembrado(la hoja) para hacer una merienda; pues éramos 26 o 27 niños y lo pasábamos muy bien".
Se refiere a que hace unos años, en el tiempo de las bellotas, por ahí por diciembre, se juntaba la gente para ir a la hoja a recogerlas.
Las que recogían se repartían por las casas dependiendo de los cerdos que se tuviesen. Cada uno recogía las bellotas de su tierra; como curiosidad decir, que cada 12 años se sorteaban de nuevo las tierras y las cortinas que están fuera del pueblo.
Las que recogían se repartían por las casas dependiendo de los cerdos que se tuviesen. Cada uno recogía las bellotas de su tierra; como curiosidad decir, que cada 12 años se sorteaban de nuevo las tierras y las cortinas que están fuera del pueblo.
Se iba todos los días y las bellotas se usaban para darle de comer a los marranos; pasaban en el campo la mayor parte del día, por lo que se llevaban merienda, que normalmente era: tocino, gorduras, chorizo, tortilla...
De vez en cuando los mozos iban de noche a robar bellotas para venderlas a las personas que no tenían tierras, por lo que tampoco tenían bellotas que recoger.
Para celebrar el final de la recogida, se compraban sardinas, las preparaban en una casa y se juntaban para cenarlas.
También nos cuentan, que septiembre era la época de ir a por "moñigas". Iban a recogerlas a los valles.
Se llevaban cestos que iban vaciando en montones, se acordaba de cuantos cestos constaría cada montón, para que todos los montones fuesen iguales.
Se repartían esos montones e iban a recogerlos con los carros para usar las moñigas como abono.
También nos cuentan, que septiembre era la época de ir a por "moñigas". Iban a recogerlas a los valles.
Se llevaban cestos que iban vaciando en montones, se acordaba de cuantos cestos constaría cada montón, para que todos los montones fuesen iguales.
Se repartían esos montones e iban a recogerlos con los carros para usar las moñigas como abono.
¡Qué tiempos aquellos!
jueves, 15 de septiembre de 2011
Cómo hemos cambiado
Os dejamos una foto del verano de 1988 de una excursión que se organizó a Segovia.
Han pasado más de 20 años y eso se nota.
¡¡A ver si reconocemos a todos !!
*(La foto la ha enviado Montse)
miércoles, 18 de mayo de 2011
Anécdotas
Queremos abrir este espacio para recordar anécdotas divertidas que se puedan contar y que nos hayan pasado en el pueblo.
Nos han contado alguna, que con permiso de los protagonistas queremos dejar aquí.
Nos han contado alguna, que con permiso de los protagonistas queremos dejar aquí.
- Hace unos cuantos años ya, cuando Joaquín y José Ramón eran pequeños, un buen día estaban persiguiendo a unos cerdos que se habían escapado de la cochiquera, tan pendientes estaban de alcanzarlos que ni cuenta se dieron que se estaban metiendo en una montaña de "mierda". Los cerdos subieron por el "muladar" que había a la puerta de la finca de Angel y Pepe, y ellos subieron detrás, si no es por Jesus (el de Paz) que los vio y los sacó, hubieran tenido muchos problemas para salir.
- Hace también unos años, mandaron a una niña a llevar leche recién ordeñada a casa de su abuela, ella, muy obediente, para allá que se fue. Pero cuando llegó a su destino no había nadie en casa para abrir la puerta, asique se le ocurrió la genial idea de vaciar la leche en un agujerito que había en el suelo, cerca de la puerta, "ya la recogería la abuela cuando llegara".
- Y no hace tantos años, otra niña (ya no tan niña) fue a llevar un cubo con leche a casa de su tía, al llegar allí los perros de la tía no dejaban de ladrar y la niña que era muy miedica, decidió dejar el cubo con leche encima del poyo que hay en la puerta del corral de la casa. Como esto fue ya en otros tiempos, cuando llegó a su casa llamó por teléfono a su tía para que saliera a recoger la leche.
(buena cena pudieron tener los perros si descubren el cubo en el poyo)
miércoles, 6 de abril de 2011
Los Velasco de Escuernavacas
Hace unos años, algunas familias del pueblo supieron que eran familia, después de tantos años viviendo juntos (imagino que los más mayores lo sabían, pero los jóvenes "se desayunaron con la noticia")
Gracias a las investigaciones y el buen hacer de Macu Vicente, supimos que algunos miembros del pueblo descendían del último montaraz que tuvo Inés Luna Terrero (La Bebé) en su finca del Cuartón de Traguntía.
Toda la historia de la familia Velasco está contanda en el libro: Centenares escrito por Macu Vicente y editado por Caja Duero en 2006.
En este libro se cuenta la historia de la familia Velasco una vez que tuvieron que salir del Cuartón y se instalaron en Centenares. Hace repaso por todas las familias descendientes de Sebastián Velasco y Juana Santos y viene acompañado de un árbol genealógico y muchas fotos para que la descendencia esté más clara.
En el libro también se menciona a algunos de los Velasco de Escuernavacas, esta historia la cuenta Alfredo García Vicente, de los Velasco de Moronta.
"José Manuel Blanco Velasco (nieto de Sebastián Velasco y Juana Santos), se casó con Rosario Fuente de Escuernavacas...Sus hijos, Juan Luis, Felicísimo (Fili), Constantino (Constante), Dionisio (Dioni) e Isidoro no tienen el apellido Velasco por ser nietos de Águeda Velasco Santos, pero todo el mundo los conoce como los Velasco de Escuernavacas ... La fisonomía, el aspecto y la forma de la cara y la frente, la estatura y una cierta altivez son característicos de muchos varones en esta familia. Y ellos los tienen en mayor o menor medida...Fili...que supo hacer de todo, menos casarse
... Todos los años íbamos a San Vicente en pleno mes de Enero, con unas nevadas que llegaban a la barriga de la burra ... La tía Rosario nos hacía unos platos deliciosos, paella, gallo, filetes y de postre "leche de cigüeña" que eran natillas con galletas María a modo de balsas ....Recuerdo un año que Constante tenía una bandurría y acompañándose de ella nos cantaba canciones bellísimas, o al menos a mi me lo parecían..."
Decir, que Onofre y Pepe, también son de la familia Velasco (de los de Moronta), descendientes de Amalia Velasco Santos.
De este libro y de esta historia salió una gran exposición montada por un reconocido director de cine salmantino, Basilio Martín Patino
La exposición Espejos en la Niebla ha estado en varias ciudades de España (Madrid, Salamanca, Soria...) con gran afluencia de público en todas ellas.
Merece la pena esta exposición, en la que se nos cuenta la vida de la Bebé y la situación de la Salamanca de principios del S.XX
Además, gracias a ella, Pepe y Juan Luis tuvieron su minuto de gloria en la gran pantalla.
La exposición fue presentada en Traguntía, dónde se juntaron muchos de los miembros de esta enorme familia y dónde se pudieron conocer muchos de ellos.
Podemos disfrutar de ella en el libro: Espejos en la niebla: un ensayo audiovisual de Basilio Martín Patino, editado por el Festival de Cine de Huesca en 2009, en el que además viene incluido el cd con la exposición completa.
Podemos disfrutar de algunas fotos en la galeria de fotos de Espejos en la niebla
Aquí podemos ver algunos de los videos que forman parte de la Exposición
Aquí podemos leer el catálogo de la exposición Espejos en la Niebla celebrada en el Círculo de Bellas Artes de Madrid en 2008
Gracias a las investigaciones y el buen hacer de Macu Vicente, supimos que algunos miembros del pueblo descendían del último montaraz que tuvo Inés Luna Terrero (La Bebé) en su finca del Cuartón de Traguntía.
Toda la historia de la familia Velasco está contanda en el libro: Centenares escrito por Macu Vicente y editado por Caja Duero en 2006.
En este libro se cuenta la historia de la familia Velasco una vez que tuvieron que salir del Cuartón y se instalaron en Centenares. Hace repaso por todas las familias descendientes de Sebastián Velasco y Juana Santos y viene acompañado de un árbol genealógico y muchas fotos para que la descendencia esté más clara.
En el libro también se menciona a algunos de los Velasco de Escuernavacas, esta historia la cuenta Alfredo García Vicente, de los Velasco de Moronta.
"José Manuel Blanco Velasco (nieto de Sebastián Velasco y Juana Santos), se casó con Rosario Fuente de Escuernavacas...Sus hijos, Juan Luis, Felicísimo (Fili), Constantino (Constante), Dionisio (Dioni) e Isidoro no tienen el apellido Velasco por ser nietos de Águeda Velasco Santos, pero todo el mundo los conoce como los Velasco de Escuernavacas ... La fisonomía, el aspecto y la forma de la cara y la frente, la estatura y una cierta altivez son característicos de muchos varones en esta familia. Y ellos los tienen en mayor o menor medida...Fili...que supo hacer de todo, menos casarse
... Todos los años íbamos a San Vicente en pleno mes de Enero, con unas nevadas que llegaban a la barriga de la burra ... La tía Rosario nos hacía unos platos deliciosos, paella, gallo, filetes y de postre "leche de cigüeña" que eran natillas con galletas María a modo de balsas ....Recuerdo un año que Constante tenía una bandurría y acompañándose de ella nos cantaba canciones bellísimas, o al menos a mi me lo parecían..."
Decir, que Onofre y Pepe, también son de la familia Velasco (de los de Moronta), descendientes de Amalia Velasco Santos.
De este libro y de esta historia salió una gran exposición montada por un reconocido director de cine salmantino, Basilio Martín Patino
La exposición Espejos en la Niebla ha estado en varias ciudades de España (Madrid, Salamanca, Soria...) con gran afluencia de público en todas ellas.
Merece la pena esta exposición, en la que se nos cuenta la vida de la Bebé y la situación de la Salamanca de principios del S.XX
Además, gracias a ella, Pepe y Juan Luis tuvieron su minuto de gloria en la gran pantalla.
La exposición fue presentada en Traguntía, dónde se juntaron muchos de los miembros de esta enorme familia y dónde se pudieron conocer muchos de ellos.
Podemos disfrutar de ella en el libro: Espejos en la niebla: un ensayo audiovisual de Basilio Martín Patino, editado por el Festival de Cine de Huesca en 2009, en el que además viene incluido el cd con la exposición completa.
Documentos:
Podemos disfrutar de algunas fotos en la galeria de fotos de Espejos en la niebla
Aquí podemos ver algunos de los videos que forman parte de la Exposición
Aquí podemos leer el catálogo de la exposición Espejos en la Niebla celebrada en el Círculo de Bellas Artes de Madrid en 2008
jueves, 31 de marzo de 2011
Historias de la mili
Desde hace diez años los jóvenes españoles no se tienen que preocupar por hacer el serivio militar, en marzo de 2001, la mili pasó la historia.
Pero hasta entonces la mili fue para unos una manera de salir de casa y para otros fue todo un quebradero de cabeza.
Hemos pedido a Juan Luis Blanco que nos cuente cómo fue su serivicio militar y nos ha contado alguna cosilla que ahora os dejamos aquí.
Cuando él era mozo, se iban a la mili con 21 años, y tenían que estar fuera durante 15 meses. Les daban permiso para volver a casa, el problema era tener dinero para los billetes.
Un año antes de cumplir los 21, el ayuntamiento avisaba a los mozos de esa quinta para que fueran un día a tallarse al ayuntamiento de Moronta.
Era también el Ayuntamiento el que avisaba a cada mozo qué día tenía qué presentarse y dónde. Podía tocarte destino dentro de la península, en las islas, e incluso en África. Algunos paisanos hicieron su servicio militar en el continente africano.
Juan Luis nos cuenta que a él le tocó presentarse en el cuartel de Salamanca el miércoles santo del año 1951 (12 de abril) y estuvo allí hasta el domingo 15, día que partió para su destino final: Zaragoza.
Desde el cuartel fue con más compañeros a coger el tren, les tocó uno que había hecho un viaje previo con cerdos y les metieron en el mismo vagón, donde todavía olía un "poco mal", pero lo bueno es que pudieron aprovechar la paja de los cerdos para dormir. Salieron a las 4h. de la madrugada de Salamanca. Por la mañana pararon en Valladolid para comer, y les dieron pan y alguna otra cosa, pero a él no le gustó mucho, tuvo que echar mano del chorizo y demás comida que llevaba en la maleta, en la que sobre todo llevaba comida y alguna muda, ya que una vez en le cuartel les daban un petate con la ropa que deberían ponerse.
De camino a Zaragoza se puso a llover y el tren comenzó a calarse (no tiene buenos recuerdos de ese viaje ...) Pararon de nuevo a merendar en Calatayud.
Una vez en Zaragoza les llevaron a todos al cuartel.
El primer día les hicieron un reconocimiento médico, les dieron el petate con las mudas, un fusil (sin carga) y echaron a andar 5km hasta el lugar donde iban a estar durante 3 meses, el campamento, que estaba en mitad del campo, rodeados de nada.
Al llegar tocó montar las tiendas de tela, sujetarlas con estacas y poner las colchonetas de paja y centeno para dormir que duraron 3 días, luego tocó dormir en el suelo.
A 200 m. del campamento estaba el depósito de agua desde dónde se llevaba el agua a Zaragoza, pero no les dejaban acercar por allí, había un centinela vigilando. Bebían el poco agua que les daban, recuerda que esos tres meses pasó mucho calor y mucha sed.
A los dos meses de estar allí, juraron bandera: por Dios y por España.
Cómo anécdota de su estancia en el campamento recuerda que les habían dicho que el 25 de julio, día del Apostol Santiago, iría por allí el General de la Región, y para esa visita les hicieron limpiar el campo de rollos (dice que había unas temperaturas de 40ºC y ninguna sombra), así estuvieron varios días, recogiendo piedras para que al final el general no se dignara a hacerles la visita.
Sus compañeros de Zaragoza se podían ir a casa durante el fin de semana, pero les tocaba caminar hasta la ciudad. El resto de soldados también iban algunos domingos a la ciudad, caminando.
De vuelta en el cuartel la vida fue mejor. Él estaba en el cuartel de bateria antiaerea, había varios cuarteles muy cerca. De vez en cuando se iban de instrucción, cogían sus fusiles y les tocaba irse al campo.
El cuartel en el que estaba era muy frío, y no había calefacción, pero tuvo la suerte de ser amigo de dos soldados que se encargaban de la caldera de la calefacción para los altos mandos y muchas noches se quedaban a dormir allí, en el cuarto de la caldera.
También tuvieron suerte cuando fue otro coronel y probó la comida que les daban a los soldados en el comedor, y dijo que "los soldados deben estar bien alimentados", desde ese día la comida fue mejor.
Y dependiendo del coronel, te daban permisos de 8, 15 ó 30 días para ir a casa. Él pudo volver alguna vez al pueblo durante los 16 meses que duró su mili.
Cuando se licenció, cogió varios trenes hasta llegar a Fuentes de San Esteban, de allí cogió la linea que pasaba hacia Traguntía, y allí le estaban esperando con una mula para volver al pueblo.
Pero hasta entonces la mili fue para unos una manera de salir de casa y para otros fue todo un quebradero de cabeza.
Hemos pedido a Juan Luis Blanco que nos cuente cómo fue su serivicio militar y nos ha contado alguna cosilla que ahora os dejamos aquí.
Cuando él era mozo, se iban a la mili con 21 años, y tenían que estar fuera durante 15 meses. Les daban permiso para volver a casa, el problema era tener dinero para los billetes.
Un año antes de cumplir los 21, el ayuntamiento avisaba a los mozos de esa quinta para que fueran un día a tallarse al ayuntamiento de Moronta.
Era también el Ayuntamiento el que avisaba a cada mozo qué día tenía qué presentarse y dónde. Podía tocarte destino dentro de la península, en las islas, e incluso en África. Algunos paisanos hicieron su servicio militar en el continente africano.
Juan Luis nos cuenta que a él le tocó presentarse en el cuartel de Salamanca el miércoles santo del año 1951 (12 de abril) y estuvo allí hasta el domingo 15, día que partió para su destino final: Zaragoza.
Desde el cuartel fue con más compañeros a coger el tren, les tocó uno que había hecho un viaje previo con cerdos y les metieron en el mismo vagón, donde todavía olía un "poco mal", pero lo bueno es que pudieron aprovechar la paja de los cerdos para dormir. Salieron a las 4h. de la madrugada de Salamanca. Por la mañana pararon en Valladolid para comer, y les dieron pan y alguna otra cosa, pero a él no le gustó mucho, tuvo que echar mano del chorizo y demás comida que llevaba en la maleta, en la que sobre todo llevaba comida y alguna muda, ya que una vez en le cuartel les daban un petate con la ropa que deberían ponerse.
De camino a Zaragoza se puso a llover y el tren comenzó a calarse (no tiene buenos recuerdos de ese viaje ...) Pararon de nuevo a merendar en Calatayud.
Una vez en Zaragoza les llevaron a todos al cuartel.
El primer día les hicieron un reconocimiento médico, les dieron el petate con las mudas, un fusil (sin carga) y echaron a andar 5km hasta el lugar donde iban a estar durante 3 meses, el campamento, que estaba en mitad del campo, rodeados de nada.
Al llegar tocó montar las tiendas de tela, sujetarlas con estacas y poner las colchonetas de paja y centeno para dormir que duraron 3 días, luego tocó dormir en el suelo.
A 200 m. del campamento estaba el depósito de agua desde dónde se llevaba el agua a Zaragoza, pero no les dejaban acercar por allí, había un centinela vigilando. Bebían el poco agua que les daban, recuerda que esos tres meses pasó mucho calor y mucha sed.
A los dos meses de estar allí, juraron bandera: por Dios y por España.
Cómo anécdota de su estancia en el campamento recuerda que les habían dicho que el 25 de julio, día del Apostol Santiago, iría por allí el General de la Región, y para esa visita les hicieron limpiar el campo de rollos (dice que había unas temperaturas de 40ºC y ninguna sombra), así estuvieron varios días, recogiendo piedras para que al final el general no se dignara a hacerles la visita.
Sus compañeros de Zaragoza se podían ir a casa durante el fin de semana, pero les tocaba caminar hasta la ciudad. El resto de soldados también iban algunos domingos a la ciudad, caminando.
De vuelta en el cuartel la vida fue mejor. Él estaba en el cuartel de bateria antiaerea, había varios cuarteles muy cerca. De vez en cuando se iban de instrucción, cogían sus fusiles y les tocaba irse al campo.
El cuartel en el que estaba era muy frío, y no había calefacción, pero tuvo la suerte de ser amigo de dos soldados que se encargaban de la caldera de la calefacción para los altos mandos y muchas noches se quedaban a dormir allí, en el cuarto de la caldera.
También tuvieron suerte cuando fue otro coronel y probó la comida que les daban a los soldados en el comedor, y dijo que "los soldados deben estar bien alimentados", desde ese día la comida fue mejor.
Y dependiendo del coronel, te daban permisos de 8, 15 ó 30 días para ir a casa. Él pudo volver alguna vez al pueblo durante los 16 meses que duró su mili.
Cuando se licenció, cogió varios trenes hasta llegar a Fuentes de San Esteban, de allí cogió la linea que pasaba hacia Traguntía, y allí le estaban esperando con una mula para volver al pueblo.
¿Alguién recuerda su "mili"; nos lo quiere contar?
jueves, 3 de marzo de 2011
Jueves merendero. La corcova
Estaba segura de que podría escribir una pequeña entrada sobre la corcova para el blog, que no me llevaría mucho tiempo y que me acordaba de qué hacíamos ese día.
Pero me pongo a escribir y resulta que no me acuerdo de nada. Solo recuerdo dos corcovas y no mucho.
Pero me pongo a escribir y resulta que no me acuerdo de nada. Solo recuerdo dos corcovas y no mucho.
El día de la corcova es el jueves merendero (el jueves anterior a los carnavales), pero nosotros teníamos clase por la mañana y las tardes no son muy largas en esta época, por tanto la hacíamos el sábado siguiente.
El día comenzaba con los disfraces, nos disfrazábamos con lo que había por casa, disfraces sencillos, vestidos grandes, algún mantón o toquilla de la abuela, muchos collares y coloretes en las mejillas. Y nos íbamos a pedir por las casas, después nos juntábamos todos en una casa y allí comíamos lo que nos había preparado la señora de la casa con lo que habíamos sacado.
Y supongo que algo más de lo que habíamos sacado, porque recuerdo postres, tartas de galletas, ¿alguien se acuerda? Veo que tengo recuerdos borrosos.
Y supongo que algo más de lo que habíamos sacado, porque recuerdo postres, tartas de galletas, ¿alguien se acuerda? Veo que tengo recuerdos borrosos.
De lo que más me acuerdo es de las tortillas de patatas, porque eran diferentes, se hacían con las patatas cocidas en lugar de fritas. Desde entonces este sabor de las tortillas de patatas con las patatas cocidas me lleva a la corcova.
Llamo a casa desesperada porque se acerca el jueves y no tengo nada.
Vaya, resulta que algunas personas más mayores que yo se acuerdan mucho más y con más claridad de este día.
Nuestros padres sí celebraban la corcova el jueves merendero.
Iban un rato a clase por la mañana con don Eliodoro y después
¡a celebrar la corcova!
A celebrar la corcova, pero chicos y chicas por separado, que no estaban los tiempos para mixtos. Pedían por las casas por separado y también hacían la comida en casas diferentes.
La explicación es que en aquellos tiempos eran muchos y no iban a ir todos a una casa, tenían que repartirse.
La explicación es que en aquellos tiempos eran muchos y no iban a ir todos a una casa, tenían que repartirse.
Salían a pedir por las casas con cestas llenas de paja, porque la gente lo que más les daba era huevos. También les daban chorizos y bueno, en algunos casos, ¡dinero! 10 o incluso 15 pesetas (estamos hablando de los años 40-50 del siglo pasado), es un tesoro para niños de escuela.
Ellos iban cantando por las casas, tenían cantares diferentes para las casas en las que había mozas, mozos, mozas o mozos con novio o novia, hombres solteros… todo una variedad de repertorio. Nos acordamos de algunos:
Generales:
- “Este jueves merendero es principio de buen año y entre damas y doncellas pediremos el aguinaldo”
- “Farinato no queremos, chorizo no nos lo dan, la morcilla que la pongan de espetera en el basal”
- “A esta puerta venimos como pardeles…..” (no recordamos más, por favor si alguien se acuerda que lo envíe)
Hombres solteros:
- “Yo se lo vengo a pedir, a este caballero honrado que nos de los sus bienes, porque dios se los ha dado”
Mozas:
- “Por cima de este tejado vuela una paloma blanca, para que vivan muchos años las mocitas de esta casa”
- “No sé cómo no florece la escoba con que tu barres, siendo tu tan buena moza hija de tan buenos padres”
Algunos eran solo para una persona en concreto, como uno para Rita:
- “Ay Rita, Rita, como vives enfrente del campanillo oyes tocar a misa todos los domingos”
Si las mozas o mozos tenían novio o novia el cantar era otro, pero no nos acordamos. Solían ser cantares personalizados, incluyendo recuerdos de la persona amada y buenos augurios para la pareja.
Recorrían todas las casas del pueblo con estos repertorios y la gente les daba lo que podía. Después se iban a la casa que tocaba y les hacían una buena merienda con todo lo que habían sacado. Así se pasaba un día muy especial y divertido para los niños,
¡el día de la corcova!.
¡el día de la corcova!.
Si alguien recuerda más cantares, o situaciones especiales de este día agradecería que lo compartiera.
Muchas gracias.
Muchas gracias.
*Escrito por Lucía Vicente
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carnavales,
fiestas,
historia,
recuerdos
jueves, 17 de febrero de 2011
Historia de un tamborilero: Fabiano
Volvemos a rescatar artículos aparecidos en la Revista El Nogal para todos aquellos que no la pudieron leer o ni siquiera la conocieron y para los que la leyeron, refrescarle la memoria.
Esta historia apareció en el nº 1 de la revista (primer trimestre de 1988). Fabiano nos cuenta cómo llegó a tocar el tamboril y a animar muchas de las fiestas del pueblo.
Los más jóvenes no conocerán a mucha gente de la que se menciona aquí, tendrán que preguntar a los mayores.
"Recuerdo...que sobre el año 1932-1933 me regalaron una gaita de los feriantes de Vitigudino que tenía 5 agujeros, pero como no era muy buena no me sirvió para aprender a tocar aunque le cogí vicio.
Por aquel entonces, Belisario tenía una flauta de cañilero (de madera) y los amigos íbamos a tocarla al portal de la señora Juana. Nos turnábamos para poder tocarla y yo aprendí dos canciones, pero ellos no lo consiguieron.
Un día encontramos en un carro (a la puerta del señor Leopoldo) una flauta de tamborilero, que parece ser era de Toño, hijo de la señora Adoración. La recogimos y nos juntamos dos que ya tocábamos a dúo. Algunos de los que estábamos eramos: Joaquín, Belisario, Constante, Sebastián, Froilán.
Así seguimos un tiempo hasta que decidimos hacer un sorteo para ver quién se quedaba con la flauta y me tocó a mi. Pasó a ser de mi propiedad y seguí tocándola en compañía de Dionisio. Los dos pasábamos buenos ratos tocándola por la cortina "los rollos " (las antanicas).
En el año 1942 fue la primera ver que toqué en público. Ese día fue exactamente el domingo de carnaval. La razón por la que tuve que tocar fue porque el tamborilero Damián se había comprometido a tocar pero se tuvo que ir a cuidar ovejas. Yo estaba haciendo figuras geométricas para presentarlas al profesor cuando vinieron a buscarme un grupo de mozas disfrazadas de carnaval, acompañadas de Nicomedes que portaba el tamboril de señor Lucas. Entre estas mozas se encontraban: Iluminada, Lorenza, Angelina, Adela, Pura, etc. Además venían también un grupo de los muchachos de la escuela, que eran muchos. Una vez que llegaron dijeron que tenía que tocar hoy en el baile, yo les dije: "lo veo muy difícil" porque sé poco y además no toco muy bien.
Yo puse mucha resistencia, pero ellos insistieron una y mil veces, que por fuerza tenía que tocar, ya que yo sabía más que ellos. Este es el argumento que ellos decían. Por fin cogí la gaita y nos fuimos al corral de Paula, donde estuvimos toda la tarde ... y la gente se divertía, ya que decían: "esto es carnaval y en carnaval todo pasa".
Todo el mundo se disfrazaba en los carnavales durante 3 días, de día y de noche, preparando las chicas las meriendas y los mozos en la taberna que estaba en la casa de "Chuchín".
Desde ese domingo no volví a tocar solo en público hasta el día de San Vicente del siguiente año. Ese día fue muy conflictivo ya que estuvo a punto de caerse la puerta de la escuela. A partir de ahí tocaba muchos domingos en el juego de pelota y yo decía que hasta que no pusiera la luna por el álamo del tío Miguel no se terminaría el baile.
Pero después volvió otro conflicto: éramos dos tamborileros y unos querían que tocara Damián y otros que tocara yo.
Lo que sucedió fue que acabó peleándose la juventud y por eso el alcalde (señor Germán) prohibió que se hiciera baile. Para arreglarlo, el señor José Manuel dijo que Damián tocara los domingos en la misa y yo en el baile. Me pagaban una cuota, primero de 2 pesetas y después de 1 duro que me daba cada mozo por mes.
Recuerdo que yo tocaba las enhorabuenas, cuando alguien se casaba. El novio daba un convite a los mozos y la novia a las mozas. Después del baile de la noche era costumbre que el novio bailara con todas las mozas y la novia con todos los mozos. Para tocar una de esas enhorabuenas se estrenó el tamboril que tengo actualmente, fue la boda de José y María.
Otra costumbre era que cuando venía una moza o mozo forastero se hacía baile fuer la época que fuera.
Al contrario que otros tamborileros, yo no acostumbraba a tomar bebidas y mi norma fue: "no das apenas descanso y tocar la marcha cuando ya me dejaban solo"
No tengo canciones preferidas, disfruto mucho tocando y la duración es a gusto del que baila.
En el mes de junio del año 1965 dejé de tocar, ya que los mozos compraron un tocadiscos y me dijeron: "Fabiano, por ahora puedes colgar", y yo así lo hice. Desde entonces no volví a tocar hasta el año 1978 o 1979 en el día del Sagrado Corazón de Jesús. Así voy tocando según me van pidiendo.
Ultimamente, en el pasado San Vicente, me fue entregada una placa conmemorativa que guardo con gran cariño.
Este sábado de carnaval del año 1988 tenía previsto tocar en el baile de disfraces pero muy a pesar mio no pude ir por sufrir "accidente laboral".
Por último diré que deseo a las nuevas generaciones que se diviertan tanto como se divirtieron las que existían cuando yo era tamborilero en activo"
Con esto nos damos cuenta todo lo que ha cambiado el pueblo.
Esta historia apareció en el nº 1 de la revista (primer trimestre de 1988). Fabiano nos cuenta cómo llegó a tocar el tamboril y a animar muchas de las fiestas del pueblo.
Los más jóvenes no conocerán a mucha gente de la que se menciona aquí, tendrán que preguntar a los mayores.
Historia de un tamborilero: Fabiano
Por aquel entonces, Belisario tenía una flauta de cañilero (de madera) y los amigos íbamos a tocarla al portal de la señora Juana. Nos turnábamos para poder tocarla y yo aprendí dos canciones, pero ellos no lo consiguieron.
Un día encontramos en un carro (a la puerta del señor Leopoldo) una flauta de tamborilero, que parece ser era de Toño, hijo de la señora Adoración. La recogimos y nos juntamos dos que ya tocábamos a dúo. Algunos de los que estábamos eramos: Joaquín, Belisario, Constante, Sebastián, Froilán.
Así seguimos un tiempo hasta que decidimos hacer un sorteo para ver quién se quedaba con la flauta y me tocó a mi. Pasó a ser de mi propiedad y seguí tocándola en compañía de Dionisio. Los dos pasábamos buenos ratos tocándola por la cortina "los rollos " (las antanicas).
En el año 1942 fue la primera ver que toqué en público. Ese día fue exactamente el domingo de carnaval. La razón por la que tuve que tocar fue porque el tamborilero Damián se había comprometido a tocar pero se tuvo que ir a cuidar ovejas. Yo estaba haciendo figuras geométricas para presentarlas al profesor cuando vinieron a buscarme un grupo de mozas disfrazadas de carnaval, acompañadas de Nicomedes que portaba el tamboril de señor Lucas. Entre estas mozas se encontraban: Iluminada, Lorenza, Angelina, Adela, Pura, etc. Además venían también un grupo de los muchachos de la escuela, que eran muchos. Una vez que llegaron dijeron que tenía que tocar hoy en el baile, yo les dije: "lo veo muy difícil" porque sé poco y además no toco muy bien.
Yo puse mucha resistencia, pero ellos insistieron una y mil veces, que por fuerza tenía que tocar, ya que yo sabía más que ellos. Este es el argumento que ellos decían. Por fin cogí la gaita y nos fuimos al corral de Paula, donde estuvimos toda la tarde ... y la gente se divertía, ya que decían: "esto es carnaval y en carnaval todo pasa".
Todo el mundo se disfrazaba en los carnavales durante 3 días, de día y de noche, preparando las chicas las meriendas y los mozos en la taberna que estaba en la casa de "Chuchín".
Desde ese domingo no volví a tocar solo en público hasta el día de San Vicente del siguiente año. Ese día fue muy conflictivo ya que estuvo a punto de caerse la puerta de la escuela. A partir de ahí tocaba muchos domingos en el juego de pelota y yo decía que hasta que no pusiera la luna por el álamo del tío Miguel no se terminaría el baile.
Pero después volvió otro conflicto: éramos dos tamborileros y unos querían que tocara Damián y otros que tocara yo.
Lo que sucedió fue que acabó peleándose la juventud y por eso el alcalde (señor Germán) prohibió que se hiciera baile. Para arreglarlo, el señor José Manuel dijo que Damián tocara los domingos en la misa y yo en el baile. Me pagaban una cuota, primero de 2 pesetas y después de 1 duro que me daba cada mozo por mes.
Recuerdo que yo tocaba las enhorabuenas, cuando alguien se casaba. El novio daba un convite a los mozos y la novia a las mozas. Después del baile de la noche era costumbre que el novio bailara con todas las mozas y la novia con todos los mozos. Para tocar una de esas enhorabuenas se estrenó el tamboril que tengo actualmente, fue la boda de José y María.
Otra costumbre era que cuando venía una moza o mozo forastero se hacía baile fuer la época que fuera.
Al contrario que otros tamborileros, yo no acostumbraba a tomar bebidas y mi norma fue: "no das apenas descanso y tocar la marcha cuando ya me dejaban solo"
No tengo canciones preferidas, disfruto mucho tocando y la duración es a gusto del que baila.
En el mes de junio del año 1965 dejé de tocar, ya que los mozos compraron un tocadiscos y me dijeron: "Fabiano, por ahora puedes colgar", y yo así lo hice. Desde entonces no volví a tocar hasta el año 1978 o 1979 en el día del Sagrado Corazón de Jesús. Así voy tocando según me van pidiendo.
Ultimamente, en el pasado San Vicente, me fue entregada una placa conmemorativa que guardo con gran cariño.
Este sábado de carnaval del año 1988 tenía previsto tocar en el baile de disfraces pero muy a pesar mio no pude ir por sufrir "accidente laboral".
Por último diré que deseo a las nuevas generaciones que se diviertan tanto como se divirtieron las que existían cuando yo era tamborilero en activo"
Con esto nos damos cuenta todo lo que ha cambiado el pueblo.
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